¿Qué pasó con esa amistad de antaño
en la que aún éramos inocentes?
Sólo teníamos trece años
pero fueron los más felices
recuerdos que con alguien he pasado.
Pero llegó a corromperse la inocencia
y nos empezamos a hacer daño.
Las malas ideas y el odio
con tantos buenos recuerdos acabaron.
Que nunca podré olvidar,
que nunca más me podré perdonar
por no saberme valorar.
14 de septiembre de 2017
25 de junio de 2017
La cara de la moneda (Las dos caras de la moneda parte 1)
El mundo de hoy me aterra.
Con sangre y violencia
se escribe la inminente guerra.
Con injusticia y demencia
los acaparadores al poder se aferran.
Los seres vivos con desconsuelo
lloran a lo que una vez fue Tierra.
Se ha convertido en el suelo
bajo en el montañas de basura entierran.
Lo que conocí como imaginación
para mis hijo es como si no existieran
no ven más allá de la animación
que reproduce un Smartphone cualquiera.
En las noticias, países hambrientos
víctimas de una sociedad con etiquetas.
En los diarios, varios muertos
asesinados a manos de supérfluas contiendas.
Cierro mis ojos para no seguir viendo
a cun ser que ni a él mismo respeta.
Con sangre y violencia
se escribe la inminente guerra.Con injusticia y demencia
los acaparadores al poder se aferran.
Los seres vivos con desconsuelo
lloran a lo que una vez fue Tierra.
Se ha convertido en el suelo
bajo en el montañas de basura entierran.
Lo que conocí como imaginación
para mis hijo es como si no existieran
no ven más allá de la animación
que reproduce un Smartphone cualquiera.
En las noticias, países hambrientos
víctimas de una sociedad con etiquetas.
En los diarios, varios muertos
asesinados a manos de supérfluas contiendas.
Cierro mis ojos para no seguir viendo
a cun ser que ni a él mismo respeta.
6 de junio de 2017
La picaresca española
José: El otro día chateé con una tal Jessica, ¡no veas cómo
está! Mira, es la de la foto.
Manuel: Buff,
la verdad es que sí. Un momento, ¿tú no estabas con saliendo con Alicia?
José: Sí, y qué más da.
Manuel: ¿Cómo que qué más da? No la quieres.
José: Ya estás otra vez con esa chorrada del amor.
Manuel: Sí… Es decir… No es una chorrada.
José: Lo esencial es el sexo, lo demás es secundario.
Manuel: No, no lo es. Amar a alguien es algo bello, no sé si
conseguiré ni tan siquiera describirlo.
José: Venga. Adelante. Inténtalo.
Manuel: Amar a alguien es algo maravilloso. Y esencial, la
vida sin el amor no tendría sentido.
José: Bla bla bla
Manuel: Voy a volver a intentarlo.
José: ¿Vas a seguir dándome mucho el tostón? He quedado con
esa chica esta noche. Seguro que triunfo.
2 de junio de 2017
El cuadro de las maravillas
Los mayores se paran
delante de los cuadros de la sala y se ponen a mirarlos durante minutos,
como si les estuvieran escuchando atentamente. ¡Pero qué tontería! Los cuadros
no hablan. ¿Y si pudieran hablar? No tendrían nada que decir, son demasiado aburridos.
Preferiría estar viendo la tele echada en el sofá. Eso sí que es divertido y no
este muermo.
Pero bueno, mis padres me han obligado a venir y a mi móvil
ya no le queda batería, así que me daré una vuelta por aquí.
Todo lleno de cuadros feos y que no hay manera de entender.
Me acerco a uno. Este cuadro no hay por dónde cogerlo, inclino la cabeza, me
alejo, me vuelvo a acercar. Pero por más vueltas que le doy, no distingo
absolutamente nada. Miro la plaquita que está al lado del cuadro, a ver qué quería
mostrar el autor: “Título de la obra: Sin título”. Ni el mismo autor sabe lo
que es. Bueno, pasemos al siguiente.
Peor que el otro. Y el título… igual. Esto del arte
abstracto es algo que se han sacado de la manga los artistas para conseguir
dinero fácil por cuatro manchas y unas cuantas rallas mal dibujadas.
Vuelvo a echar otro vistazo rápido a la sala, no encuentro
nada que me gust… Espera, ese cuadro no lo había visto antes. Me quedo de pie
frente a él y me quedo como hipnotizada, no sé decir el porqué, pero tiene
algo. Siento como si la luz del cuadro saliese del cuadro y me llamara. Las
líneas borrosas y los colores empiezan a definirse y a brillar. Veo como de
repente me envuelve un campo de flores del tamaño de árboles. Cuantos colores,
cuantos aromas. Y arriba una cielo perfecto, sin una sola nube, sólo el sol
reluciendo como nunca antes había visto en un celeste puro.
No sólo lo veo, también lo siento, siento ese olor a rocío
de por la mañana, siento una agradable brisa y un aroma que me atrapa. Me viene
la historia que me leía mi padre de pequeña, “Alicia en el país de las
maravillas”, siempre me decía que era su historia favorita. Y ahora también la
mía. Me trae viejos recuerdos que ya creía olvidados, me hace sentir…
- Carla- la voz de mi padre devuelve a la realidad –Venga,
nos vamos.
Lo miro y luego vuelvo a mirar el cuadro. – ¿De verdad
tenemos que irnos?
Mi padre sonríe, parece como si estuviese contento y triste
a la vez. – ¡Vaya! Creía que nunca más iba a poder ver esa mirada.
-¿Qué mirada?
-Esa mirada que dicen quiero-ver-más. Una mirada deseosa de
descubrir cosas nuevas. Como la que tenía tu abuela.- Reconozco que estas
palabras me han emocionado, la echo mucho de menos.
Debe habérseme notado, porque mi padre me da un abrazo
cariñoso, tierno y no puedo reprimir algunas lágrimas. Despega su cuerpo del
mío y observa el cuadro.
Me seco las lágrimas, o más bien las reparto por mi cara.
–Me gusta este cuadro, me hace sentir bien.
- ¿Sabes? Tu abuela solía decir que los artistas no tienen el
mismo significado para todo el mundo, que eran como cuerpos vacíos que nos
permitían a nosotros mismo llenarlos con lo que guardamos en nuestro interior. Un
empujoncito para conocernos a nosotros mismos.
Yo no dije nada y mi padre tampoco, nos quedamos los dos
embobados mirando la radiante luz que irradiaba aquella maravilla.
31 de mayo de 2017
Criaturas y leyendas - La extinción de los dragones
Era una noche como otra cualquiera en el orfanato. Todos los
niños nos reunimos en la sala más grande y nos sentamos en el suelo a la espera
de Lim. Entró un hombre grande y grueso, con expresión amigable en el rostro,
era Lim. Como todas las demás noches se sentó frente a nosotros y después de
vislumbrar nuestras infantiles caras de impaciencia, empezó a hablar.
-Hola niños. ¿Qué historia queréis que os cuente hoy?
Se inició un revuelo entre los niños y niñas. –Cuenta otra
vez la historia del príncipe- dijo Mari.
-Yo quiero la de Aníbal, el rey de los hunos.- dijo Lucas.
-No, no quiero esa
historia.- protestó Peter.
A éstas le prosiguieron otras peticiones y opiniones, pero
la gran mayoría se pisaban unos a los otros y se hacían incomprensibles.
-Silencio, niños. Silencio- intervino Lim, todos se callaron,
atentos a sus próximas palabras. –Hoy va a elegir la historia Yenna, que aún no
ha dicho nada.- Al oír mi nombre me sonrojé. –Dime Yenna, ¿qué cuento quieres
que narre?
Me quedé pensando un rato ¿qué cuento quería yo? Se me vino
a la mente una historia que me solía contar mi padre para que me durmiera.
–Quiero que nos cuentes la extinción de los dragones.-
El cuentacuentos sonrió –No es una historia que me suelan
pedir, aunque es una buena historia- se dirigió a la chimenea y alimento el
fuego –acercaos y poneos cómodos, os voy a contar una historia que sucedió hace
más un siglo…
13 de mayo de 2017
La noche para un sí
Hoy es la noche en la que tengo todo preparado para un “sí”.
Todo a punto, listo, preparado y ensañado. Me apresuro al
punto en el que dará un cambio a mi vida, pues llego tarde por culpa de mi
incesante perfeccionamiento en mi aspecto, a mi parecer, detalladamente cuidado
para tal ocasión.
Allí está. Me saluda con la mano, la saludo, nos saludamos.
Una sonrisa me encuentra y yo le muestro su reflejo. Espectacular, excitante, pero,
eso sí, muy nervioso. Las próximas fueron horas de diversión, risas, colegueo y
algún que otro piropo por mi parte.
La noche acabó con un largo y estimulante paseo bañado por
la luz innatural y amarillenta de las farolas. Pasamos por el sitio perfecto
escogido por mí, un banco recogido de miradas indiscretas y de oídos chismosos.
Nos sentamos.
29 de abril de 2017
Mezcla de azules
En la arena brillan las estrellas,
entre las nubes
entre intensos azules
los opuestos se entremezclan.
Dos mundos se funden.
En el horizonte se esfuman
los peces al volar,
en el vaivén de la espuma,
las aves al nadar.
Todo se vuelve mezcla,
con el baño de la locura,
de una realidad verdadera
sin distancia alguna.
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