18 de noviembre de 2017
Ojos que no ven, corazón que siente
- Entonces... ¿siempre has sido así?
+ ¿Así cómo?
- Ya sabes... ciego.
+ Sí, aunque prefiero más la palabra invidente. Ciego me suena un poco mal.
- Oh, perdona. No quería ofenderte.
+ No te preocupes. Ya estoy acostrumbrado.
- Pues es una pena no poder ver. No sabes lo que te pierdes.
+ Jajajajaja
- ¿Por qué te ríes?
+ Porque yo pienso lo mismo sobre vosotros.
- ¿Eh?, no te entiendo.
+ Verás... Los que podéis ver os fiáis demasiado de vuestros ojos, pero a menudo os engañan.
- ¿Y cómo sabes eso si nunca has visto?
+ Por ejemplo, detrás de nosotros hay una chica sentada, ¿te habías dado cuenta?
- A ver... Sí, es una chica de otra clase. ¿Cómo lo has sabido?
+ Antes sentí que había alguien detrás nuestra.
- Y ¿cómo sabes que es una chica?
+ Por su perfume.
- Vaya, ni siquiera me había dado cuenta.
+ Prueba tú. Cierra los ojos y abre tus demás sentidos.
-Vale. Mmm... Oigo mucha gente hablando a la misma vez y me huele al bocata de chorizo que he desayunado.
+ Sigue escuchando, a ver si oyes más cosas.
- Vale. Mmm... Oigo un pájaro.
+ ¿Puedes decirme dónde está?
- Pues se escucha cantar por la derecha, creo. Seguro que en uno de los árboles de por ahí.
+ ¿Me comprendes ahora?
- Sí, pero estar así todo el tiempo tiene que ser agotador.
+ Puede que un poco, pero pienso que es mejor así.
- ¿Y eso?
+ Los demás sólo veis lo que os rodea, en cambio, la gente como yo, las siente.
- Pero... Vaya el timbre. Se acabó el recreo.
+ Venga, otra vez a clase.
26 de octubre de 2017
Criaturas y leyendas - El hombre lobo de Bedburg
En aquella noche el odio y el miedo se entremezclaban en la
iglesia del pequeño pueblo alemán de Bedburg. Peter Stumpp, el acusado, inclinó
la cabeza hacia atrás y olisqueó el aire.
-Señor Stumpp, ha matado a decenas de víctimas. Muchas de
ellas eran niños pequeños. ¡¿Cómo ha sido capaz?! -
Peter no cambió la expresión de su rostro - ¿Por qué piensa
que fui yo?-
Antes de que el sacerdote pudiera continuar, se levantó uno
de los aldeanos y encendido empezó a vociferar - ¡Sabemos lo que eres! ¡Eres un
asesino!-
-¡Schneider, guarde silencio!- ordenó el clérigo con una
fuerza atronadora. Cuando el señor Schneider volvió a su asiento, prosiguió –
Algunos de los que aquí nos encontramos hemos contemplado la escalofriante
escena que ha dejado en su casa. Ha despedazado a su propio hijo. Y no sólo a
él, hemos encontrado una trampilla en la que escondía restos humanos. Restos de
lo que antes fueron nuestros vecinos y amigos, nuestros hermanos y hermana,
madres e hijos.
Por toda la sala se desencadenó una oleada de llantos,
improperios e incluso de plegarias.
-¡Monstruo! – gritó de nuevo Schneider.
-¡Eres una abominación! – añadió el leñador del pueblo.
-Ahora confiese – continuó - ¿Por qué lo hizo?
-¿Por qué lo hice? No lo entenderíais.-
-No, no lo entendemos, es por eso que lo diga ante el pueblo
y ante Dios para ser juzgado- proclamó
el sacerdote
-Está bien, si así lo queréis. Sí, fui yo quien los mató, es
más, los devoré. Lo hice porque tenía hambre.
Se hizo el silencio, la multitud se quedaron pálidos y
mudos, parecían muertos en vida. Nadie atrevió a hablar, solamente se oía el
viento entrando por los agujeros del destartalado edificio.
Stumpp giró la cabeza e hizo un barrido general con la
mirada, entonces rompió aquel aterrador silencio – Como ya he dicho, no es por
diversión, es por necesidad. Tenía que alimentarme.
El viejo clérigo salió de su letargo mental - ¡Necesidad!
Nadie necesita comer la carne de su hermano.
-Yo sí. Recordáis hace veinte años cuando por poco muero por
culpa de aquella terrible fiebre, llevado casi a la locura anduve como pude al
interior del bosque y allí me encontré al Diablo.
30 de septiembre de 2017
Más que un mote
-Nunca te lo he preguntado, pero… ¿por qué siempre me llamas así?
+¿Así cómo?
-Luciérnaga. Sabes que no me gustan los bichos.
+¿No lo adivinas?
-Pues como no sea porque brillo en la oscuridad…
+Jajajajaja, no es eso exactamente, pero por ahí van los tiros. Sigue pensando.
-Mmmm…
+¿Ya lo has adivinado?
-No.
+Entonces, ¿por qué sonríes?
-Porque me acuerdo de la primera vez que me llamaste así.
+¿En serio? Yo no me acuerdo.
-Yo lo recuerdo perfectamente.
Hace dos años, te vi llorando en tu portal y me acerqué. Al preguntarte qué te pasaba, me contaste que a tu perro lo habían atropellado esa mañana. No sabía qué hacer, nunca te había visto tan destrozado, e hize lo primero que se me pasó por la cabeza. Te abracé. Y tú apoyaste tu cabeza en mi hombro y me dijiste algo, pero no llegué a enterderte. Pero cuando tres días después me llamaste así, lo entendí.
+Vaya, no me acordaba.
-Y ahora lo entiendo. Soy luciérnaga porque brillo cuando todo se vuelve negro.
21 de septiembre de 2017
Reencontrados
Luis: Disculpa señorita, me permite pasar.
Raquel: Sí, claro. Pas... ¿Luis?
Luis: No puede ser. Raquel, ¡Qué coincidencia! No sabía que teníamos el mismo banco.
Raquel: Pues sí que es casualidad.
Luis: Han pasado muchos años sin vernos.
Raquel: Sí, ¿cuántos? ¿once?
Luis: Sí, más o menos desde el instituto. ¿Qué ha sido de ti durante estos años?
Raquel: Pues bien, acabé la carrera de derecho Cum laude.
Luis: ¿En serio? Me alegro por ti. Conseguiste lo que buscabas.
Raquel: Eso y más. Estoy en un prestigioso buffete de abogados y me estoy preparando las oposiciones para juez. Es duro, pero sé que lo conseguiré.
Luis: Vaya, es increíble que lo lleves todo a la vez.
Raquel: Bah, se hace llevadero. ¿Y qué es de ti? Te metiste en la carrera de biología, ¿no?
Luis: No, no pude al final.
Raquel: ¿Y eso? ¿No te alcanzó la nota?
Luis: No, no es eso. Verás... ¿Tú te acuerdas de Lorena Cañas?
Raquel: Ah, sí. Escuché que se tuvo que ir del instituto porque se quedó embarazada.
Luis: Pues, eso es lo que te...
Raquel: Es que menuda era. Demasiado ligera de cascos la veía.
Luis: Pues resulta que fui yo quien la dejó embarazada.
Raquel: Sí, claro. Pas... ¿Luis?
Luis: No puede ser. Raquel, ¡Qué coincidencia! No sabía que teníamos el mismo banco.
Raquel: Pues sí que es casualidad.
Luis: Han pasado muchos años sin vernos.
Raquel: Sí, ¿cuántos? ¿once?
Luis: Sí, más o menos desde el instituto. ¿Qué ha sido de ti durante estos años?
Raquel: Pues bien, acabé la carrera de derecho Cum laude.
Luis: ¿En serio? Me alegro por ti. Conseguiste lo que buscabas.
Raquel: Eso y más. Estoy en un prestigioso buffete de abogados y me estoy preparando las oposiciones para juez. Es duro, pero sé que lo conseguiré.
Luis: Vaya, es increíble que lo lleves todo a la vez.
Raquel: Bah, se hace llevadero. ¿Y qué es de ti? Te metiste en la carrera de biología, ¿no?
Luis: No, no pude al final.
Raquel: ¿Y eso? ¿No te alcanzó la nota?
Luis: No, no es eso. Verás... ¿Tú te acuerdas de Lorena Cañas?
Raquel: Ah, sí. Escuché que se tuvo que ir del instituto porque se quedó embarazada.
Luis: Pues, eso es lo que te...
Raquel: Es que menuda era. Demasiado ligera de cascos la veía.
Luis: Pues resulta que fui yo quien la dejó embarazada.
14 de septiembre de 2017
Una amistad perdida
¿Qué pasó con esa amistad de antaño
en la que aún éramos inocentes?
Sólo teníamos trece años
pero fueron los más felices
recuerdos que con alguien he pasado.
Pero llegó a corromperse la inocencia
y nos empezamos a hacer daño.
Las malas ideas y el odio
con tantos buenos recuerdos acabaron.
Que nunca podré olvidar,
que nunca más me podré perdonar
por no saberme valorar.
en la que aún éramos inocentes?
Sólo teníamos trece años
pero fueron los más felices
recuerdos que con alguien he pasado.
Pero llegó a corromperse la inocencia
y nos empezamos a hacer daño.
Las malas ideas y el odio
con tantos buenos recuerdos acabaron.
Que nunca podré olvidar,
que nunca más me podré perdonar
por no saberme valorar.
25 de junio de 2017
La cara de la moneda (Las dos caras de la moneda parte 1)
El mundo de hoy me aterra.
Con sangre y violencia
se escribe la inminente guerra.
Con injusticia y demencia
los acaparadores al poder se aferran.
Los seres vivos con desconsuelo
lloran a lo que una vez fue Tierra.
Se ha convertido en el suelo
bajo en el montañas de basura entierran.
Lo que conocí como imaginación
para mis hijo es como si no existieran
no ven más allá de la animación
que reproduce un Smartphone cualquiera.
En las noticias, países hambrientos
víctimas de una sociedad con etiquetas.
En los diarios, varios muertos
asesinados a manos de supérfluas contiendas.
Cierro mis ojos para no seguir viendo
a cun ser que ni a él mismo respeta.
Con sangre y violencia
se escribe la inminente guerra.Con injusticia y demencia
los acaparadores al poder se aferran.
Los seres vivos con desconsuelo
lloran a lo que una vez fue Tierra.
Se ha convertido en el suelo
bajo en el montañas de basura entierran.
Lo que conocí como imaginación
para mis hijo es como si no existieran
no ven más allá de la animación
que reproduce un Smartphone cualquiera.
En las noticias, países hambrientos
víctimas de una sociedad con etiquetas.
En los diarios, varios muertos
asesinados a manos de supérfluas contiendas.
Cierro mis ojos para no seguir viendo
a cun ser que ni a él mismo respeta.
6 de junio de 2017
La picaresca española
José: El otro día chateé con una tal Jessica, ¡no veas cómo
está! Mira, es la de la foto.
Manuel: Buff,
la verdad es que sí. Un momento, ¿tú no estabas con saliendo con Alicia?
José: Sí, y qué más da.
Manuel: ¿Cómo que qué más da? No la quieres.
José: Ya estás otra vez con esa chorrada del amor.
Manuel: Sí… Es decir… No es una chorrada.
José: Lo esencial es el sexo, lo demás es secundario.
Manuel: No, no lo es. Amar a alguien es algo bello, no sé si
conseguiré ni tan siquiera describirlo.
José: Venga. Adelante. Inténtalo.
Manuel: Amar a alguien es algo maravilloso. Y esencial, la
vida sin el amor no tendría sentido.
José: Bla bla bla
Manuel: Voy a volver a intentarlo.
José: ¿Vas a seguir dándome mucho el tostón? He quedado con
esa chica esta noche. Seguro que triunfo.
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